viernes, 17 de febrero de 2012

Consumo de éxtasis

El éxtasis o MDMA (metilen-dioxi-metil-anfetamina) es una droga recreativa de uso muy popular en nuestro país, pero la sobredosis de éxtasis, no siempre es sinónimo de intoxicación por MDMA ya que, por un lado, la concentración de este derivado anfetamínico en cada pastilla puede variar en función del proveedor o del lote desde casi 0 mg hasta más de 150 mg y, por otro, es frecuente encontrar en las pastillas otros principios activos como cocaína, anfetamina, diazepam o ketamina, sustancias comúnmente utilizadas para “enriquecer” las pastillas de éxtasis. Son estos y otros posibles adulterantes los que hacen que la intoxicación por éxtasis deba ser valorada siempre con mucha cautela y atendida en servicios de urgencias hospitalarios, ya que estas sustancias pueden modificar las manifestaciones clínicas, potenciar algunos efectos del MDMA e incluso causar sintomatología no asociada al MDMA. En ocasiones se utiliza el término MDMA para designar también a un grupo de derivados de las anfetaminas con grupos fenol que tienen efectos alucinógenos similares a la mezcalina, como son la MDA (metilen-dioxi-anfetamina) y la MDEA (metilen-dioxi-etil-anfetamina). El éxtasis se presenta al consumidor en forma de comprimidos de aspecto farmacéutico y con un logotipo popular grabado sobre los mismos (Fig. 1). Es la forma más común de presentación y cada pastilla contiene normalmente entre 50 y 100 mg de MDMA, que el usuario ingiere por vía oral o deposita debajo de la lengua. Con menor frecuencia está disponible en forma de polvo para inyectar o esnifar. En argot, las pastillas de éxtasis se denominan “pastis”, “rulas”, “pirulas”, etc. Los principales efectos buscados por el consumidor de éxtasis son la euforia, vigor, incremento de la libido, aumento de la percepción sensorial (visual principalmente), extroversión, bienestar y sociabilidad (acercamiento hacia los demás).

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